En los últimos días ha resucitado la vieja polémica entre los partidarios de la legalización de la prostitución y sus adversarios. Desde este último lado de la trinchera se escuchan los clásicos y manidos argumentos sobre la inmoralidad de la "profesión más vieja del mundo", sobre la degradación que impone su ejercicio a quienes la practican, sobre la explotación de los prostitutos/as por proxenetas desalmados, por el ambiente de criminalidad generado a su alrededor y la clásica letanía de quienes toman sus decisiones acerca de lo que debe ser legal o ilegal de acuerdo con su particular sentido de la moralidad.


Eso sí, esos mismos moralistas permiten o toleran la prostitución ilegal, basta pasear por algunas zonas de Madrid por ejemplo, que es precisamente el caldo de cultivo de todos o de la mayoría de los males y daños colaterales asociados por ellos a la prostitución ; expresión de una hipocresía proteica y multiforme. En esta línea y por razones similares, imponer coercitivamente a los demás sus ideas morales, han coincidido personalidades insignes del Partido Popular y del PSOE.

Sin argumentos para no legalizarla
La prostitución se engloba dentro de los denominados "delitos sin víctima", es decir, los cometidos por adultos con capacidad de obrar cuyo comportamiento no daña a nadie, no lesiona los derechos de los terceros. Se trata de una transacción voluntaria de servicios sexuales a cambio de dinero. Ésta se produce porque las partes envueltas en ella esperan obtener una mutua satisfacción. De lo contrario, esa relación comercial no tendría lugar. 

Eso sí, la voluntariedad implica que ni la fuerza ni el fraude entran en juego en esta rama del comercio del sexo. En consecuencia, guste o no, hiera criterios morales o estéticos concretos o no, su diferencia con otro tipo de relaciones de intercambio mercantil es sólo el objeto de la misma, ni más ni tampoco menos. 

Por tanto, no existen argumentos sólidos para dejarla fuera de la ley. Es grotesco que una menor pueda decidir abortar sin el consentimiento de sus padres y dos personas adultas no puedan vender y comprar sexo por dinero.

Los aspectos negativos
Por supuesto, hay aspectos negativos en el mercado de la prostitución. Hay profesionales de esa actividad adictos a las drogas, forzados a practicarla por bandas mafiosas, etc. Pero estos aspectos sórdidos y, en algunos casos, delictivos tienen poco que ver con el carácter intrínseco de la profesión.

Es más, la realidad muestra que ese tipo de fenómenos proliferan y se desarrollan en los mercados negros; esto es, en aquellos creados sin la protección y sin el control de la ley. Basta recordar la relación Ley Seca-Mafia para evidenciar los efectos no queridos de las medidas prohibicionistas. En otras palabras, sería ridículo prohibir ser lechero porque hay lecheros que se drogan y porque existe un mercado de leche negra. La prostitución es una carrera profesional como cualquier otra y su práctica tiene que poder ser ejercida con libertad y bajo la cobertura de la ley.

¿Por qué existe la prostitución? 
En el lado de la oferta, porque el binomio horas de trabajo-remuneración puede resultar muy atractivo frente al representado por otras opciones profesionales. En otras palabras, la rentabilidad por hora de trabajo o por fracciones inferiores de tiempo tiende a ser elevada y, por regla general, lo es mucho más que la proporcionada por un trabajo normal para el nivel de cualificación medio de los trabajadores/as del ramo. Además, está libre de impuestos. 

Esto significa que por norma, los prostitutos/as no se dedican a esa actividad porque no les quede más remedio. En la mayoría de las ocasiones es una decisión racional derivada de un análisis coste-beneficio. Otra cosa son aquellas personas forzadas a desempeñar esa profesión por coerción externa. Ahora bien, esto constituye un delito y ha de ser perseguido como tal.

Por lo que se refiere a la demanda, el precio del prostituto/a puede ser mucho más bajo que el coste que tendría que soportar un hombre o una mujer para obtener placer de fuentes más legítimas; ahorrarse el tiempo/dinero necesario para seducir a la/el no profesional, no verse envuelto en complicaciones emocionales, satisfacer sus necesidades con rapidez y anonimato son algunas de las razones explicativas de la demanda. Al mismo tiempo, la búsqueda de servicios de prostitución también puede basarse en la creencia real o imaginaria de que su calidad sea superior a la de otras potenciales alternativas. 

La experiencia cuenta
Para ser claro existen poderosas fuerzas de oferta y de demanda para comprar y vender sexo por dinero y así lo prueban los miles de años que ha sobrevivido la "profesión más vieja del mundo" a pesar de haberse visto sometida a múltiples persecuciones.

La legalización de la prostitución provocaría unos cuantos efectos predecibles: en primer lugar, los/as profesionales del gremio gozarían de los derechos de cualquier trabajador, lo que eliminaría y/o reduciría de manera radical la capacidad de ser explotados por terceros; en segundo lugar, pagarían impuestos, lo que aumentaría los ingresos de las arcas públicas; en tercer lugar, desaparecería y/o disminuiría de modo significativo la operativa de las mafias y los problemas asociados a su funcionamiento; en cuarto lugar, mejorarían las condiciones médicas e higiénicas de los prostitutos/as, lo que reduciría las enfermedades de trasmisión sexual. 

En suma, desde un punto de vista objetivo y racional no hay razón alguna para negarse a legalizar la prostitución y sí hay muchos y poderosos argumentos para estar a favor de ello.

Quienes son contrarios a legalizar la compra-venta de sexo deberían ser coherentes. En vez de permitir a las prostitutas ofrecer sus servicios en las calles, en locales públicos, etc., tendrían que encerrarlas en la cárcel o forzarlas a ser reeducadas en centros especiales y, por supuesto, someter a duras sanciones penales y económicas a sus clientes, a los intermediarios que actúan en ese mercado, etc. Esto lesionaría los derechos y libertades individuales, es absurdo y además no funcionaría. Entonces...¿Por qué no legalizar de una vez?
 

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