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faltaron las chicas, pero no se fletó ningún autobús
hacia Valdeorras. La Asociación Nacional de Locales de Alterne
(Anela) organizó una fiesta por todo lo alto en O Barco para
entregar sus premios a personas e instituciones que apoyan su campaña
en pro de la regularización de la prostitución. Pero
el hielo apenas llegó a romperse, a pesar de los esfuerzos
de la corista, que no dudó en acercar sus encantos a más
de un político valdeorrés. |
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La asociación
congregó a 150 personas en una cena que puso el broche a una intensa
jornada de reuniones. Primero, viaje a Santiago para analizar proyectos
de la junta directiva y entrevistas con representantes de la Xunta. El
barquense Pablo Mayo y su equipo destacaron la buena receptividad de la
directora xeral de Turismo en su cruzada por la piel de toro para legalizar
los locales de alterne (por ahora con apoyos en Cataluña). Después,
apresurado regreso a Valdeorras para celebrar la asamblea trimestral de
Anela y cenar opíparamente.
Entre los empresarios
del alterne se mezclaron representantes de la vida social y política
de la comarca. El alcalde socialista de O Barco, Alfredo García,
ofició de anfitrión en tierras de su antagonista, el ausente
regidor de Vilamartín. Más de un sonrojo se pudo apreciar
en su cara cuando le tocó entregar uno de los doce premios de Anela
y dirigir unas palabras al público. Pero estuvo arropado en la
fiesta por otros alcaldes: los de A Rúa, Petín y O Bolo.
Y de nuevo sonrisas y sonrojos de Manuel Corzo, a quien una rubia dispuesta
le acercó parte de su anatomía. Todo bajo un guión
roto por problemas de sonido y el retraso de un espectáculo que
se prolongó más allá de las dos de la madrugada.
Pocos estaban ya dispuestos
a seguir el desnudo de una guapa brasileña que supuso el pistoletazo
final. Fuera luces, incluso el farolillo rojo que Anela quiere desterrar
de sus locales. Y para ello están dispuestos a seguir dando premios,
como el obtenido por la UCO de la Guardia Civil. No lo recogieron.
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