N O T I C I A S
Sida: Médicos del Mundo previene el contagio entre las prostitutas

Con motivo del Día Mundial del Sida, CANOA se sube a la 'caravana de la pasión', con la que la ONG Médicos del Mundo intenta llevar a cabo su programa de prevención de riesgos. Todos los meses, los miembros de esta ONG reparten en Madrid 35.000 preservativos, más de 10.000 sobres de lubrificante, cambian miles de jeringuillas y realizan cientos de exámenes ginecológicos y análisis de VIH.
David Calzado/ CANOA

Son las 11:30 de la noche y los termómetros de Madrid marcan 0 grados. María, corta de ropa, se acerca tambaleándose a la roulotte que Médicos del Mundo tiene aparcada en un parque de Méndez Álvaro, a escasos metros del Planetario de Madrid. "Lo de siempre", comenta, tiritando. Desde la ventanilla del vehículo, un trabajador de la ONG estira el brazo con preservativos y lubricante, al tiempo que lo anota en su ficha.

Comenzamos la 'ruta de la pasión' en una de las zonas más inhóspitas de la geografía madrileña de la prostitución, donde esta profesión es el camino más corto hacia una papelina. Estamos en el punto de encuentro de las 'cundas', esos seudo taxis piratas que sí se atreven a viajar al submundo de la capital en busca de las dosis de droga.

Desde hace 8 años, de lunes a jueves, la camioneta de Médicos del Mundo recorre las distintas zonas de la prostitución en Madrid entregando 'gomas' y lubricantes, realizando controles ginecológicos, intercambiando las jeringuillas usadas, haciendo controles del VIH y vacunando contra la hepatitis. Sin embargo, la verdadera finalidad de este Programa de Reducción de Daños es despertar en las prostitutas un respeto hacia su propia salud y sobre los riesgos que esta actividad conlleva.

En la calle Montera

A la una de la madrugada llegamos a la calle Montera, cuna del amor prestado en Madrid, donde el perfil de las profesionales es más variado. El frío, las protestas vecinales y el Ramadán, que saca de la calle a prostitutas musulmanas, hace que, esta noche, la demanda de servicio sea menor, nos comentan los miembros de la ONG. Sara, una mujer que aparenta 35 años, reivindica una regulación para esta profesión: "si tenemos que pagar nuestra Seguridad Social, lo hacemos, pero así tendremos un control sanitario que nos vendrá bien a todos".

Tres 'travestis' sudamericanas suben a la caravana para charlar con nosotros y eludir, por un rato, el frío. Una de ellas es nueva y sus compañeras, entre risas, nos la presentan como Miss Argentina, al tiempo que le cuentan la labor que lleva a cabo Médicos del Mundo. De nuevo sale el tema de la regulación de la profesión. "Somos trabajadoras normales, pero no quieren reconocerlo. El verdadero problema es la droga, que es la que trae la delincuencia al sector", comenta Pitu, la debutante. Su amiga Tatiana sentencia: "Nuestro problema no es el sida. Yo he leído un libro en el que dice que el 60 por ciento de los contagios lo tienen las parejas heterosexuales normales".

Los educadores de calle, nombre con el que se denomina a estos trabajadores sociales, guardan silencio. Saben que su compromiso pasa por no juzgar y no entrar a valorar, al menos públicamente, su situación. Ahora, después de este tiempo en el que han archivado más de 5.300 fichas de mujeres, travestis y transexuales, se lanzan al reto de convertirlas en 'voluntarias'. "Por mucha empatía que tengamos, sabemos que hay mensajes que no podemos pasar, por lo que, con la formación de pares, les implicamos en el proceso educativo a sus colegas", comenta Isidro. La ONG les paga 1.000 pesetas a la hora por asistir a un taller sobre prevención de riesgos para que, una vez terminado, compartan sus conocimientos con otras prostitutas. "Intentamos responsabilizarlas con afán educativo y para no crear dependencia", señala el educador.

La historia se repite cada día en más de diez rincones de la capital, donde a los ojos de todo el mundo y sin ninguna regulación, miles de mujeres trafican con su cuerpo.