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| Clos rechaza cerrar un club de alterne por motivos morales | |||
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BARCELONA.- El Ayuntamiento de Barcelona no tiene en cuenta el principio
de moralidad a la hora de conceder las licencias de actividades de locales.
Eso es al menos lo que expone el consistorio en el escrito de alegaciones que han presentado ante el juzgado en respuesta a la petición de cierre del establecimiento que han planteado los vecinos, hartos de las molestias que les ocasiona su funcionamiento. El ayuntamiento califica la moral como un «parámetro» que es «inaplicable» en lo que se refiere a las licencias, ya que, según dice, éstas son regladas y se ajustan a las determinaciones urbanísticas y técnicas que están aprobadas por la normativa. Los servicios jurídicos del ayuntamiento van más allá en su planteamiento y también rechazan que los «gemidos y ruidos nocturnos» denunciados por los vecinos ante el juzgado afecten al orden público. Tampoco entiende el ayuntamiento que la actividad autorizada al New Aribau por la licencia de sauna con cabina, salas para masajes y bar produzca ninguna alteración del orden. En definitiva, el consistorio argumenta en su escrito que «en el estadio de la licencia de actividad no debería producirse ninguna molestia». El juez debe pronunciarse sobre la cuestión a la vista de los escritos de las partes. El juzgado contencioso administrativo número 5 de Barcelona admitió a trámite en julio el recurso, en el que se pide el cierre del establecimiento como medida cautelar a la decisión última que acuerde la autoridad judicial. El abogado de los recurrentes y vecino de la finca hasta hace poco, Máximo Godó, manifestó ayer su estupor por la postura del Ayuntamiento, que niega que exista alteración del orden público. El letrado recordó que en el mes de abril se produjeron algunas detenciones «por mano de obra ilegal», ya que 13 de sus trabajadoras carecían de papeles de residencia. El encargado del New Aribau también fue detenido bajo la imputación de un delito contra los trabajadores. Igualmente, Godó insistió en que el establecimiento se anuncia en prensa en las páginas de relax, y añadió: «si la moral no es un elemento de las licencias, dónde sitúa el Ayuntamiento los elementos de Ley, moral y orden público». Se da el caso de que los vecinos, con motivo del cierre de otro emblemático local de Barcelona, el Bailén 22, iniciaron la vía penal contra el Ayuntamiento porque desoía reiteradamente sus peticiones de acabar con la actividad del New Aribau. De este modo, los vecinos acusaron al consistorio en noviembre de 2001 por un presunto delito de prevaricación, al entender que la administración utiliza dos varas de medir diferentes según el local del que se trata. El titular del juzgado de instrucción número 13 de Barcelona, Jesús Navarro, archivó las diligencias penales por considerar que no había delito en la actuación del Ayuntamiento, pero en su auto abogó por cerrar todos los locales eróticos de Barcelona en general porque podían «atentar contra la moral colectiva y las buenas costumbres». La decisión judicial fue confirmada en apelación por la Audiencia de Barcelona y ya es firme. Los vecinos insisten en que el Ayuntamiento, y más concretamente el distrito de Sarrià-Sant Gervasi permite que el local propiedad de Promo-Caledonia continúe con sus actividades. También le acusan dehaberle otorgado una licencia que no se corresponde a la realidad. El consistorio concedió en enero a la propietaria del New Aribau una licencia municipal ordinaria de apertura del establecimiento para ejercer la actividad de saunas con cabinas y salas de masaje.Ante esta decisión, los recurrentes sostienen que lo que se lleva a cabo en el local es un «ejercicio puro y duro de prostitución» con doce habitaciones «cuya única misión es la de prostíbulo y de infringir las normas cívicas y de convivencia de la zona». Paradójicamente, el Ayuntamiento de Barcelona ha cerrado en los últimos tiempos, además del Bailén 22, el local de alterne Scènic, en Ciutat Vella. El 19 de mayo, y después de dos días de funcionamiento, el Ayuntamiento de Barcelona precintó las instalaciones del establecimiento antiguamente conocido como Studio 54 por la vía de la expropiación.El local había conseguido en el 2001 la licencia de sala polivalente, según señalaron los propietarios del Scènic, y habían adecuado sus instalaciones a la nueva licencia.
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