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• El ayuntamiento dará un año de plazo a los
negocios para adaptarse al texto
• El documento pone límites severos a la apertura de
más bares musicales

Entrada del local erótico Bailèn 22,
en septiembre del 2001. Foto: ARCHIVO / ELISENDA PONS
CARLES COLS
BARCELONA
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El Ayuntamiento de Barcelona prepara una nueva ordenanza para locales
de pública concurrencia que, salvo que sufra modificaciones durante
su tramitación, forzará el cierre de muchos locales de la
ciudad en los que se ejerce la prostitución. El texto en fase de
estudio prohibirá expresamente los prostíbulos si están
situados pared con pared (o techo con suelo) con una vivienda, si están
a menos de 100 metros en línea recta de centros docentes, hospitales,
sedes gubernamentales o judiciales y otras excepciones, y si están
además a menos de 100 metros también de otros establecimientos
similares o dedicados a espectáculos sexuales y sex shops.
La nueva ordenanza actualiza la normativa que afecta a todo tipo de establecimientos:
bares musicales, locutorios, centros de culto, cines y teatros, restaurantes...
En todos los casos la ordenanza trata de tapar los agujeros que el día
a día ha demostrado que eran auténticos coladeros. Así,
por ejemplo, el documento pondrá fin a los locales minúsculos
que gestionan terrazas enormes sin apenas lavabos o a la apertura de bares
musicales en los bajos de una comunidad de vecinos.
UN AÑO DE PLAZO
Sin embargo, el capítulo más relevante de la futura ordenanza
es el que se refiere a los prostíbulos, porque el propósito
del ayuntamiento es darles un año de plazo para adaptarse a las
nuevas reglas de juego. Esa fórmula no se aplicará, por
ejemplo, a los bares musicales o a los locutorios. Los ya existentes se
considerará que tienen derechos adquiridos.
BLINDAJE CONTRA EL 'BOTELLÓN'
Otro contenido destacado de la ordenanza en preparación son las
medidas a través de las cuales el ayuntamiento trata de blindar
la ciudad contra el botellón, un problema que por ahora sólo
ha afectado a otras ciudades españolas y no a Barcelona. La norma
prohibirá expresamente el consumo de bebidas alcohólicas
en la vía pública cuando el número de personas o
las circunstancias puedan ocasionar molestias a los vecinos. La medida
se complementará con otra importante novedad: los establecimientos
de ocio serán responsables por ley de que a la salida de sus locales
no se registren conductas incívicas o se produzcan ruidos. Los
propios responsables del negocio deberán impedir que sus clientes
salgan a la calle con bebidas. Para ello, la ordenanza también
establecerá el número de vigilantes de seguridad de que
deberá disponer cada establecimiento de concurrencia pública
en función de su aforo. En este sentido, el personal vinculado
a la gestión del negocio no podrá encargarse al mismo tiempo
de las labores de vigilancia.
La ordenanza, por último, repite la norma ya dictada por la Generalitat
que prohíbe la venta de bebidas alcohólicas entre las 11
de la noche y las ocho de la mañana en establecimientos comerciales
y de concurrencia pública cuando el consumo se realiza fuera del
local. |