N O T I C I A S
18 de noviembre de 2002

CAMBIOS EN LA NORMATIVA DE LOCALES DE PÚBLICA CONCURRENCIA
Una nueva ordenanza amenaza el futuro de muchos prostíbulos

El Periódico


• El ayuntamiento dará un año de plazo a los negocios para adaptarse al texto
• El documento pone límites severos a la apertura de más bares musicales
 


Entrada del local erótico Bailèn 22, en septiembre del 2001. Foto: ARCHIVO / ELISENDA PONS 
 CARLES COLS
BARCELONA

El Ayuntamiento de Barcelona prepara una nueva ordenanza para locales de pública concurrencia que, salvo que sufra modificaciones durante su tramitación, forzará el cierre de muchos locales de la ciudad en los que se ejerce la prostitución. El texto en fase de estudio prohibirá expresamente los prostíbulos si están situados pared con pared (o techo con suelo) con una vivienda, si están a menos de 100 metros en línea recta de centros docentes, hospitales, sedes gubernamentales o judiciales y otras excepciones, y si están además a menos de 100 metros también de otros establecimientos similares o dedicados a espectáculos sexuales y sex shops.
La nueva ordenanza actualiza la normativa que afecta a todo tipo de establecimientos: bares musicales, locutorios, centros de culto, cines y teatros, restaurantes... En todos los casos la ordenanza trata de tapar los agujeros que el día a día ha demostrado que eran auténticos coladeros. Así, por ejemplo, el documento pondrá fin a los locales minúsculos que gestionan terrazas enormes sin apenas lavabos o a la apertura de bares musicales en los bajos de una comunidad de vecinos.
UN AÑO DE PLAZO
Sin embargo, el capítulo más relevante de la futura ordenanza es el que se refiere a los prostíbulos, porque el propósito del ayuntamiento es darles un año de plazo para adaptarse a las nuevas reglas de juego. Esa fórmula no se aplicará, por ejemplo, a los bares musicales o a los locutorios. Los ya existentes se considerará que tienen derechos adquiridos.
BLINDAJE CONTRA EL 'BOTELLÓN'
Otro contenido destacado de la ordenanza en preparación son las medidas a través de las cuales el ayuntamiento trata de blindar la ciudad contra el botellón, un problema que por ahora sólo ha afectado a otras ciudades españolas y no a Barcelona. La norma prohibirá expresamente el consumo de bebidas alcohólicas en la vía pública cuando el número de personas o las circunstancias puedan ocasionar molestias a los vecinos. La medida se complementará con otra importante novedad: los establecimientos de ocio serán responsables por ley de que a la salida de sus locales no se registren conductas incívicas o se produzcan ruidos. Los propios responsables del negocio deberán impedir que sus clientes salgan a la calle con bebidas. Para ello, la ordenanza también establecerá el número de vigilantes de seguridad de que deberá disponer cada establecimiento de concurrencia pública en función de su aforo. En este sentido, el personal vinculado a la gestión del negocio no podrá encargarse al mismo tiempo de las labores de vigilancia.
La ordenanza, por último, repite la norma ya dictada por la Generalitat que prohíbe la venta de bebidas alcohólicas entre las 11 de la noche y las ocho de la mañana en establecimientos comerciales y de concurrencia pública cuando el consumo se realiza fuera del local.