N O T I C I A S
02 de diciembre de 2002

La prostitución, ¿un negocio respetable?

Mujer actual

La prostitución, ¿un negocio respetable?

Regularizar en la medida de lo posible la prostitución. Este es el principal objetivo que se ha marcado como reto la Asociación Nacional de Empresarios de Locales de Alterne (Anela), fundada en noviembre de 2000 por iniciativa valenciana.

REDACCIÓN / UNO CONTENIDOS
Desde 1990 Pablo Mayo regenta El Romaní, un club de alterne de Valencia donde se gestó la revolución. Mayo preside actualmente la Asociación Nacional de Empresarios de Locales de Alterne (Anela), donde militan los principales patrones del sector. Sus objetivos: defenderse conjuntamente, expulsar a las mafias, que el Estado los regule, crear una marca de calidad, pagar impuestos..., en definitiva, emerger.
Los estatutos de la prostitución
Anela ya tiene sus estatutos, y a uno de los empresarios del sector más importantes de todo el país. Mayo comenzó uno de sus discursos fundacionales recordando que esta idea debe servir para garantizar las condiciones de trabajo de todos.
Para Mayo las ventajas también llegaran al Estado ya que recibiría unos ingresos que, ahora, no percibe. Por ejemplo: una chica deberá tramitar un contrato de trabajo y disponer de una licencia fiscal. Con todo en regla, propietarios y trabajadoras estarían amparados por la ley, sin resquicios para la arbitrariedad.
Objetivo: la regularización
Anela se fundó con una idea clara y que aún persiste: conseguir que los empresarios de este sector se constituyan como asociación con el fin de poder definir sus reivindicaciones. Lo que se pretende es la regularización de la prostitución en España, de igual modo que sucede en otros países de la Unión Europea, como Holanda, Alemania, Bélgica, Suecia o Dinamarca.
Desde Anela reivindican que este tipo de locales sean reconocidos como una actividad hostelera específica, y que las chicas que alternan puedan disponer de su epígrafe específico dentro del Impuesto de Actividades Económicas, en régimen de autónomas. Las mujeres que trabajen en estos locales pagarán sus impuestos y de esta manera, sin duda alguna, podrán tener acceso a los mismos derechos que los trabajadores por cuenta propia.
Mala prensa
Erradicar la "mala fama" que tienen estos negocios es otro de los objetivos por los que se ha creado Anela, y por eso se pretende que los locales cuenten con una especie de indicativo, de sello de calidad, con el fin de que los clientes que quieran hacer uso de estos establecimientos sepan que acuden a un local con todas las garantías y que no se van a llevar ninguna sorpresa ni sobresalto.
La asociación, además, ha iniciado una serie de contactos con aseguradoras médicas para que dentro de sus clínicas, a las chicas se les puedan practicar las pertinentes revisiones clínicas, y en caso de no estar en condiciones para trabajar, reciban la baja por enfermedad y cobren por ello.
Respecto a la "mala fama", además, los estatutos de Anela lo dejan claro. Cualquier asociado será automáticamente expulsado si en sus locales permite tráfico de drogas, abuso de menores o trata de blancas.
De momento, a nivel nacional, ya son más de un centenar los empresarios asociados a Anela, aunque sus directivos quieren seguir haciendo socios para llevar adelante sus objetivos.