15 de Agosto de 2003
LA PROSTITUCIÓN A DEBATE
Sexo, un negocio al límite de la Ley
La N-340 a su paso por Tarragona alberga a casi una veintena de locales
dedicados a la prostitución, entre clubs y bares menos legales,
y las chicas que ejercen a pie de carretera
El negocio de la prostitución en las comarcas de Tarragona (que
en absoluto difiere de otras provincias españolas), continúa
siendo tan o más próspero que en épocas anteriores.
Eso si, los hábitos han cambiado así como las fórmulas
o modalidades que, moviéndose en los límites de la legalidad,
configuran un panorama en el que, a falta de una ley que las regule,
es como una selva donde vale todo y donde las mafias campan a sus anchas
perjudicando a los que, de forma legal, pagan sus impuestos y velan
por la higiene y el control sanitario de las mujeres que se dedican
al oficio más antiguo del mundo.
Lluís González/Tarragona
lgonzalez@diaridetarragona.com
Son incontables los clubs y bares de prostitución que existen
en las comarcas de Tarragona que, en mayor o menor medida, cumplen
con los mínimos requisitos que les exige la actual normativa.
No están definidos como lugares donde se ejerce la prostitución
porque no existe una ley que así lo indique, sino que las licencias
de actividad las obtienen como clubs o bares musicales y en algunos
casos como salas de masajes.
Pero el negocio de la prostitución abarca también a quienes
de forma irregular o ilegal la ejercen de forma clandestina, sin garantías
sanitarias y frecuentemente con el riesgo de toparse con chicas forzadas
a prostituirse por grupos o bandas organizadas que, con engaño,
las conducen a nuestro país y las obligan, bajo presión,
a ejercer en las cunetas de las carreteras.
También es una competencia desleal para los clubs establecidos
de forma legal el creciente negocio de la prostitución por contacto
telefónico. Basta con ojear las páginas de contactos
de los periódicos para darse cuenta de la cantidad de reclamos
publicitarios que anuncian «trabajitos» de todo tipo y
a los que se accede llamando a un números privados, la mayoría
celulares. El sistema delata la existencia de pisos o casas que son
utilizados para el negocio del sexo y donde también se detecta
una bolsa de chicas «importadas» de forma irregular, la
mayoría procedentes de los países del Este, pero también
las hay dominicanas, colombianas, brasileñas...
En esta modalidad de los contactos telefónicos, también
es creciente la oferta de servicios de homosexuales y travestís
que se anuncian, al igual que de chicos y chicas que de forma individual
ofrecen a servicios a domicilio o para «hacer tríos».
La carretera del sexo
Donde la prostitución resulta más evidente es en el trazado
de la carretera N-340 a su paso por las comarcas de Tarragona. Como
pudo comprobar Diari de Tarragona, de punta a punta de la provincia,
es decir, desde Alcanar hasta l'Arboç, existen cerca de una
veintena de clubs. Las fachadas denotan la clase o el nivel del local
y, en consecuencia, la «calidad del género» que
reside en ellos. Lo cierto es que pocos -apenas cinco locales- cumplen
con el estándar de lugar adecuado e higiénico para los
servicios que allí se prestan.
Nada más entrar en la provincia por el sur, en la zona de Alcanar,
existen tres clubs en menos de un kilómetro. El primero de ellos,
el Lili, un poco más allá el Miriam y cerca de la cementera
el Bergerac. A pie de carretera, pero en el término de Amposta
sólo existe uno, el Terranova, aunque en el trazado de la antigua
N-340 que pasaba por Sant Carles de la Rápita se ubican varios
clubs o wisquerías de distintos niveles. Siguiendo el sendero
por la ruta del sexo nos lleva hasta l'Hospitalet de l'Infant. Allí se
encuentra un Hotel-club que lleva el nombre de esta carretera (Club
340).
Un kilómetro más adelante, en pleno núcleo turístico
de Miami Platja, otro hotel-club (el 249) que pasa por ser uno de los
más visitados de la zona. Seguimos por la misma carretera en
dirección norte y poco antes de entrar en Cambrils se encuentra
un local, reconvertido de cámping a club, el Tamoure, considerado
de calidad-media. En el mismo núcleo se encuentran, uno frente
al otro, un club -Antigons- y un bar -Txema's-. Ahí se notan
las diferencias entre un lugar, más o menos adecuado y uno que
debería asustar al más pintado.
Nuestro particular recorrido continúa hasta La Canonja, donde
desde hace años funciona un club en lo que antes era un hostal
de carretera, el Sant Vicente Ferrer mientras que en las afueras de
Tarragona nos encontramos con uno de los clubs más veteranos
de la Costa Daurada: La Riojana.
Más adelante nos toparemos con la zona de Torredembarra donde
se encuentran dos clubs de cierto nivel, uno de ellos, es Lapsus, el
otro, el Havana, que está considerado uno de los mejores de
la Costa Daurada junto al Privé (en Reus) y el Stel, otro club
de nivel que se encuentra en las cercanías de El Vendrell, al
igual que el Haway.
Finalmente, llegamos hasta el límite de la provincia que linda
con la de Barcelona. Otro club, el Formen, cierra el capítulo
de casas del sexo que existen a cada lado del trazado de la N-340 a
su paso por las comarcas de Tarragona.