C.A.
MADRID.- En octubre de 2000, Holanda se convertía en el primer país
europeo en considerar la prostitución como una profesión más.
Basta con ser holandés y tener cumplidos los 18 para poder ejercerla
con similares derechos y obligaciones a otros oficios.
Dos años más tarde, al modelo holandés lo secundaba Alemania.Bélgica
sigue los pasos de sus vecinos y ya cuenta con un proyecto de ley al respecto,
que continúa en proceso de tramitación. El Gobierno belga estima
que, si las meretrices declararan sus ingresos como trabajadoras autónomas
o asalariadas, las arcas públicas se incrementarían en 50 millones
de euros anuales.
No comparten el mismo punto de vista el resto de países de la UE a
la hora de considerar a una prostituta una «trabajadora», y en
Suecia, por ejemplo, la ley castiga a sus clientes con multas y arrestos.
En Francia, ni siquiera están permitidos los locales de alterne, por
lo que la prostitución se mueve en un clima de mayor clandestinidad.
Nuestro país, en el que el oficio descansa en la alegalidad, no prohíbe
la prostitución, pero tampoco la reconoce como oficio y sanciona a
quienes explotan a los que la practican.